Oración del niño negro, del niño...
Ana María Espinosa (Jerez de la Frontera)
Oración del niño negro, del niño ... :
Á l´excrément la poésie.
Sálvennos ahora de la condena al buitre y el despojo. Vengan a la selva roja, a este osario de falanges y peronés. Venga vuestra ayuda humanitaria con el nunca suficiente maná, a restaurarnos el cuerpo de la orfandad, el polvo y así, embutiremos estos pellejos que cubren nuestras osamentas con las limosnas de cada día.
Levantaremos lagares llenos de jugos y esperanza, silos de paz que nos recuerden otro cielo que fue nuestro, antes que el hombre blanco viniera con sus alas negras a masacrar y prostituir, a extraer marfil, oro, lucir trofeos de caza y poseer el gran diamante para la distinguida dama blanca. Todos los peones, han caído en la batalla.
Borraremos la palabra guerra de los mapas y las viejas bancas de la escuela dibujarán futuros de pizarra. Plantaremos el árbol de la vida en el poblado, cuando ellos se vayan y broten de nuevo las fuentes y vuelvan las aguas del río limpias y la selva no se beba nuestra sangre.
Después tendremos noticias de la palabra poeta. Ahora somos verso nimio medido, sacas de rimas con la palabra muerte estampada, elegías fotografiadas, editadas en las imprentas del hombre blanco, restando, siempre restando carne, sumando hueso.
Después de mí, otra vez vendrá el silencio. Estaremos bajo tierra, juntos, ni siquiera nuestros cuerpos deshidratados, demacrados, servirán de abono en esta tierra tan jugosamente talada.
Cuando nuestros hombros puedan sostener un alma y dejemos de ser cadáveres anónimos, no reclamados por nadie, comenzará a existir otra música que ésta de machetes, gas y automáticas, comenzaremos a entender la palabra lira.
Cuando os cuadren las cuentas del hambre en vuestros pre-supuestos y su-pongáis el déficit en vuestro haber.
No nos habléis de economía sostenible ni porcentajes, cuando mis hermanos reptan en el hambre, el abandono, la indiferencia, el olvido, cuando la ambición nos horada la tierra y nos atraviesa el alma con su veneno.
Para qué la poesía si nunca tuve noticias de la belleza.
Á l´excrément la poésie.
Copyright © Ana María Espinosa Gz.2008
Por cortesía de Ana Mª Espinosa





Comentarios sobre Oración del niño negro, del niño...
Ana Mª:
Rimbaud aplaudiría sobre la mesa de los comensales, medio ebrio en tu decir.
Y sería Nicanor Parra quien recitase a tal ocasión este poema.
Yo, alucino y me felicito. Tengo la suerte de conocer a una Poeta que no se ata a la pata de la mesa ni se esconde detrás de un sombrero de ala.
Me has mordido en la aorta. Hiciste con el verso garfio. Has abordado la nave de los traficantes de sueños. Te hiciste con el botín.
Buenas noches,
Tu Viktor
Ana...
Este poema es de lo mejor que he leído últimamente. Se nota que es un grito, un grito que llega. No deja indiferente. Cuanto menos, se precisa de estos gritos... para tanto.... Y escrito con la calidad que acostumbras.
Un fuerte abrazo
El comentario de Víctor (un cordial abrazo), con su afilada pluma, tampoco tiene desperdicio
Que lujo que así fuera Víktor: Rimbaud y Nicanor, pero más lujo no tener que escribir
estos poemas si el mundo fuera diferente.
Te agradezco el cariño con el que dejas este comentario.Nunca debemos estar indiferentes con el entorno. ¡Qué te voy a contar yo a ti!.
Gracias Raúl: Se precisa y mucho.
¡Cómo para quedarse afónicos!
"Para qué la poesía si nunca tuve noticias de la belleza"
Y se durmió con su protesta, con una interrogación en el vientre, con los huesos blanditos del cansancio. Se durmió porque todos los niños (aún en medio del caos, del miedo, de cualquier holocausto) terminan por rendirse. Son horas bendecidas por el olvido o la luna, un tiempo de no sentir, no doler, no llorar. Si los sueños se equivocan, habrá una pieza abatida chispeando en el fuego su jugo, aroma que llegará con él a la mañana (ya, que no es haber cenado, pero tampoco habrá desayuno). Son preciosas las gacelas, los peces son hermosos, la lluvia cuando cae y preña a los frutales es bella, las canciones, la risa, la montaña, la choza grande del pueblo alto, pero no la poesía que se comen los que jamás pasaron su hambre.
Gracias Ana, tejer con hilos sensibles sin caer en el destello de estrellitas, sólo quienes tienen asimilado en su alma/corazón el daño, son capaces de hacerlo.
Un besazo, jerezana.
Julio