Panfleto
Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951)
-a la izda,
a la derecha José Hierro-
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¿Sin hombres libres habría libertad? Y mira que ellos la pregonan, amigo mío, los amos de la Ley, los cucañistas de los nombres del Poder, gramola vacía, rayado disco duro, voz sin sentencia, como son quienes sólo buscan oro y poderío... ¿Existirá algo tras la muerte del ozono, tras la crecida infinita de la basura y la agonía de un mar sin hielo? Hace falta pala nueva para hacer pan. Otro sistema para que hinche limpia la harina, un modo mejor de ser ágiles y libres, aboliendo esta edad en que todos somos sospechosos y tuertos todos, menos quienes más ensucian y peor gobiernan, con pendones de carcomida cruz y hoscos rostros intransigentes que predican caridad y maldad al tiempo mismo. El peor de los mundos posibles parece su objetivo. (Tenías tú que esconderte y fingir, caro Rojas, en la vitalidad de aquel final siglo XV y una Salamanca de miseria y oro. Tú educado, descreído y libre, en un vulgar patio de vecindad delatora. Todos fuimos conversos. Todos aprendimos así la mentira de todo, la hermosa humanidad de Celestina y las palabras desengañadas de Pleberio: vida, laberinto de errores, desierto espantable, campo pedregoso, verdadero dolor, falsa alegría. Y la voz de Calixto: ¿adónde hay verdad? ¿Quién carece de engaño? Huyendo, esquivando, culto, docto amigo, cuando los mismos hoy que ayer manchaban y ofendían). La angustia se ha hecho nuestra compañera, y la alegría de vivir -¿recuerdas tú la alegría de vivir?- se ha trastocado en banalidad de sábado noche, golferío sindicado, botellón hortera. Como el viaje es trampantojo y la masificación -zafia ignorancia vestida de pseudoconfortabilidad- el más hondo mal del siglo. Nos engañan sin cesar. Somos hijos del timo y de la historia vieja. Hijos de una política carnicera y un Moloch capitalista. Ginsberg era sólo un bendito. Consumir- producir (repetir mil veces y otras mil dando la vuelta al estricto binomio), somos la tribulación intentando hallar significado y el afán de obrar y rehacer, reprimido por la infelicidad y el comprar cualquier cosa. Hijos de la nada y la abundancia, hasta la rabia se nos ha vuelto estéril. Hablan de dicha, seguridad, democracia, libertad, orden (su orden). Menos en tan soez broche final ¿quién dudará de que engañan? Somos peces agonizantes y ballenas varadas en sequía. Si no mudamos rumbo y timón sólo el apocalipsis tendrá sentido. Aunque directa o subliminalmente el poder no anhele otra cosa. Apocalipsis (despeñadero) como sus hórridas religiones del libro. Cerrar, al fin, la tienda. (En Patmos brillan águilas bellas y costeras de espuma, en el griego de los Diez, una paz medieval. La única posible, arriba y lejos, en este mundo de chalanes que guían el barco al pudridero.) Adiós, amigo. Y al menos, cuando menos -antes de que cierren el garito- di que no, escupe, espántalos, grita...
Madrid, 13/14- Abril- 2007
Por cortesía de Luis Antonio de Villena





Comentarios sobre Panfleto
Luis Antonio:
...tal vez la habría, pero etérea, vagando como un alma, en busca de esas criaturas libres, a quienes haces referencia.
Tu culta y afilada pluma nos mantiene reflexivos y despiertos. Habrá que volver, a menudo, al rumor de este grito.
Un cordial abrazo,
Raúl Ferreiro